La libertad de la expresión

“Mientras no escriba sobre el gobierno, la religión, la política, y otras instituciones, soy libre de escribir cualquier cosa”. (Pierre Augustin Beaumarchais)

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El mes de junio podríamos definirlo como un mes sui géneris. Celebramos en este, a más del día de la marina, el día mundial de los océanos y el dia mundial del medio ambiente. En algunos países, como México y Argentina, se celebra el día, no tanto de libertad de expresión, en todo caso, del periodista o de los trabajadores de periódicos. Desde 1951, el entonces presidente Miguel Alemán instauró el 7 de junio como Dia de la Libertad de Prensa en México. El concepto, creo yo, va más allá de lo que pudiera expresión2expresar.

Independientemente que el derecho a la libertad de expresión se decretó como un derecho universal. Decretado por la ONU en la Declaración Universal de Derechos Humanos, Art. 19, éste derecho ha sido manipulado, coartado, incluso dirigido y sancionado en todo el mundo, obvio, México no es la excepción. Esto lo podemos observar día con día en los principales medios masivos de información, léase TV primordialmente.

La declaratoria señala que todo individuo tiene el derecho a expresar sus ideas, cualesquiera que sean, asimismo señala que quien así lo ejerza, tiene la responsabilidad de enfrentar las consecuencias de lo que exprese. Cada nación legisla y delimita dicha expresión1libertad y sanciona los excesos en los que se pueda incurrir ante dicho ejercicio.

La libertad de expresión, desde un personal punto de vista, conlleva un sinfín de aristas. De origen, la expresión es un acto natural para darnos a entender. Para que nuestros congéneres puedan entender lo que se quiere señalar, sea necesidad, dolor, alegría, etc., en tal sentido, todos los animales, incluyendo a los homínidos tenemos ese derecho natural de comunicarse entre si. En el caso exclusivo del humano, que suponemos racional, contamos con el lenguaje, hablado, escrito o actuado. Abundando en el tema, llegamos al trabajo de los medios, su función y su real ejercicio. Los medios impresos (periódicos y revistas), observan cierta diversidad en tal sentido. Por ejemplo, los diarios tienen la principal función de informar sobre los acontecimientos que son de interés general; noticias. De igualexpresión3 forma, en su sección editorial, podemos encontrar las opiniones, mediante ensayos de personalidades, intelectuales y/o especialistas en determinados temas. Estas opiniones pueden ser del agrado o desagrado de terceros, en tales casos, cuando se cae en la falacia, el insulto, la degradación o, en su caso la invasión a la intimidad, no sólo se viola la declaración universal, también se cae en excesos de acuerdo a la misma legislación al respecto. Lo mismo sucede, con mayor frecuencia en medios electrónicos, donde la denostación, la suposición y los prejuicios van tres pasos adelante de la realidad y las regulaciones respectivas. En tal sentido, la aplicación de sanciones que surgen de estos abusos, quedan libres de expresiones legales.

Ahora, ¿donde termina mi derecho y empieza el tuyo en cuanto a libertad de expresión se refiere? Según la declaratoria universal y la misma Constitución Política de México, la libertad de expresión no infiere el levantamiento de falsos, la ridiculización de terceras personas, el ataque directo y sin fundamento, la calumnia y denostación sin ton ni son. No obstante, eso precisamente es los que vemos, escuchamos y leemos cotidianamente y el resultado, triste, pero legal es que más vale pedir perdón que seguir las reglas. “¡Total, no pasa nada!”. Cuando se cae en tales excesos, por lo general las denuncias no proceden por falta de pruebas o inconsistencia en las acusaciones. Se argumenta que una persona pública no tiene intimidad; que no hay dolo en lo dicho o expresado; o, en el último de los casos, un “disculpe usted”. Hay que tomar en cuenta expresiónun hecho innegable: “palabra que sale no regresa, pega y el golpe no se quita”.

El periodista, el editorialista, columnista y/o articulista tiene la responsabilidad de responder por lo que escribe. En los casos de radio y TV, suponemos es igual, cada quien debe responder por lo que dice, aduce o acusa. La realidad y lo vemos claramente en los “reality shows”, en los programas de chismes del espectáculo, en los casos en que los locutores y/o conductores de programas dicen sin pensar una suerte de sandeces que hacen reír, y no se hacen responsables y se disculpan, “sorry, se me salió”. Eso mi es-timado no es libertad de expresión, es la expresión del libertinaje con remuneración.

La libertad de expresión no es sólo un derecho, es una necesidad. La regulación de un derecho natural desnaturaliza la expresión misma y coarta la libre intercomunicación. La libertad de expresión fue libremente limitada para no lastimar a quien es intolerante e intransigente y, a parte de todo y como si fuera poco, denota el poder.expresión4

El artículo es de junio de 2011 y fue publicado en la revista Análisis de BCS, y con este dato, me despido y confirmo como un pobre loco peligroso irreverente, irrelevante, irremediable pero irresistible y real prófugo de la injusticia de que la expresión libere a las malas lenguas de su actuar…

“Que tu lengua no sepa lo que estás pensando”. (Cervantes)

Felicidades compañeros periodistas…

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